La que se ha convertido en la imagen por excelencia de San Sebastián fue en su día despreciada por los políticos. Su inauguración se produjo en 1977 por impulso de Eduardo Chillida y de empresas privadas que aportaron materiales y transporte. Era su decimoquinta obra y levantó cierta polémica, por su carácter abstracto, entonces poco habitual. La obra se adjudicó por 18 millones de pesetas y terminó costando 40 millones por las dificultades que suponía instalarla.

26 de Noviembre de 2008 en 7:35
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